Nuestro estilo educativo se fundamenta en una visión verdaderamente integral de la educación, que busca conscientemente comunicar valores. A la vez que  compartimos esta misma visión con muchos educadores, especialmente en los ámbitos de Iglesia, nosotros utilizamos una metodología pedagógica peculiar que Marcelino y los primeros Maristas iniciaron y que era innovadora en muchos aspectos.

Hacemos nuestro su pensamiento de que “para educar bien a los niños hay que amarlos, y amarlos a todos por igual”. Según este principio, las características particulares de nuestro estilo educativo son: presencia, sencillez, espíritu de familia, amor al trabajo y seguir el modelo de María. Intentamos adoptar estas actitudes y valores como nuestra forma  de inculturar el Evangelio. Es la suma de estas cualidades y su interacción lo que da a la metodología marista su originalidad, inspirada por el Espíritu.

Presencia

Educamos, sobre todo, haciéndonos presentes a los jóvenes, demostrando que nos preocupamos por ellos personalmente. Les brindamos nuestro tiempo más allá de nuestra dedicación profesional, tratando de conocer a cada uno individualmente. Personalmente, y como grupo, establecemos con ellos una relación basada en el afecto, que propicia un clima favorable al aprendizaje, a la educación en valores y a la maduración personal.[i]

Procuramos acercarnos a las vidas de los jóvenes. Nos comprometemos con el mundo de los jóvenes saliendo a buscarlos en sus propios ambientes y a través de su propia cultura juvenil. Creamos oportunidades para involucrarnos en sus vidas y acogerlos a ellos en las nuestras. En la labor escolar nos preocupamos de prolongar nuestra presencia, a través de actividades de tiempo libre, ocio, deporte y cultura, o cualesquiera otros medios.

A través de nuestra presencia atenta y acogedora, caracterizada por la escucha y el diálogo, nos ganamos la confianza de los jóvenes y promovemos en ellos una actitud abierta. Esto resulta particularmente cierto cuando les acompañamos durante un período largo de tiempo. Si esta relación no resulta posesiva, de ahí puede nacer una amistad que  dure muchos años.

Sencillez

Nuestra sencillez se manifiesta en el trato con los jóvenes, a través de una relación auténtica y directa, sin pretensión ni doblez. Decimos lo que creemos y demostramos que creemos lo que decimos. Esa sencillez es el fruto de la unidad entre pensamiento y corazón, carácter y acción, que se deriva del hecho de ser honestos con nosotros mismos y con Dios. 

A la sencillez añadimos humildad y modestia, componiendo así  el símbolo de las tres violetas de la tradición marista: dejando que Dios actúe a través de nosotros y “haciendo el bien sin ruido”. Siendo conscientes de nuestras propias limitaciones comprendemos mejor a los jóvenes, y respetamos su dignidad y libertad.

Espíritu de familia

El gran deseo y la  herencia del Padre Champagnat es que nos relacionemos los unos con los otros y con los jóvenes como miembros de una familia que se ama. Procuramos hacer realidad ese deseo incluso en nuestras obras educativas más amplias y complejas. 

Dondequiera que estemos, por tanto, nos comprometemos a construir comunidad entre todos los que se relacionan con nuestras instituciones y actividades, los que trabajan con nosotros, los jóvenes que nos han sido encomendados y sus familias. Todos han de sentir que están en casa cuando vienen a nosotros. Entre nosotros debe prevalecer un espíritu de acogida, aceptación y pertenencia, de manera que todos se sientan valorados y apreciados, cualquiera que sea su función o posición social.

En el ámbito escolar, nuestro espíritu de familia se antepone a la idea de una educación orientada a los resultados que no respeta la dignidad y las necesidades de cada persona. Por el contrario, prestamos más atención a aquellos cuyas necesidades son mayores, que  están más desposeídos, o pasan por momentos difíciles. 

Amor al trabajo

Marcelino Champagnat era un hombre de trabajo, un enemigo acérrimo de la pereza. Conesfuerzo tenaz y total confianza en Dios se formó a sí mismo, y esas mismas características se reflejaron en su atención a los fieles, al fundar su familia religiosa, al llevar a cabo todos sus proyectos. Marcelino, el constructor, nos muestra la importancia que tiene el estar dispuesto a “arremangarse”, a hacer todo lo necesario para el bien de nuestra misión. Seguimos su ejemplo siendo generosos de corazón, constantes y perseverantes en el trabajo de cada día, y esforzándonos en formarnos permanentemente. 

En el marco escolar, el amor al trabajo exige una preparación cuidadosa de nuestras clases y actividades educativas: corrección de las tareas y de los proyectos de los alumnos, planificación y evaluación de nuestros programas, y apoyo complementario para aquellos que presenten cualquier tipo de dificultad. Ello supone iniciativa y decisión para encontrar respuestas creativas a las necesidades de los jóvenes.

A la manera de María 

María es el modelo perfecto para el educador marista, como lo fue para Marcelino. María, mujer seglar, primera discípula de Jesús, orienta nuestro camino en la fe. Como educadora de Jesús de Nazaret inspira nuestro estilo educativo. 

El aspecto mariano de nuestra espiritualidad se manifiesta, ante todo, en el deseo de imitar sus actitudes para con los demás y con Dios. Con el canto de alabanza del Magnificat, María nos invita a testimoniar la solidaridad de Dios con los necesitados y los que sufren. Nos insta a hacer lo que Jesús nos diga. Está en medio de nosotros como símbolo de unidad y misión, igual que lo estaba entre los apóstoles el día de Pentecostés. Como Marcelino, vemos en Ella a nuestra Buena Madre y Recurso Ordinario, y le expresamos nuestra devoción de manera personal, familiar, sencilla, siguiendo las prácticas de la Iglesia y las tradiciones locales.

Llevamos esta dimensión mariana a nuestras catequesis y momentos de oración con los jóvenes. Les enseñamos a amar y honrar a María. Procuramos que aprendan a imitarla en su ternura, su fortaleza y constancia en la fe, y les animamos a que acudan a ella frecuentemente en la oración. 

En todo lo que hacemos nos asociamos a María, para hacer nacer a Jesús en el corazón de los niños y los jóvenes. “Todo a Jesús por María. Todo  a María para Jesús.”

Lo más visto

07.09.2015

I DÍA DEL LOGRO 2016–

  El viernes 15, se presentó los trabajos

+ View

07.09.2015

DÍA DEL COLEGIO 2016

DÍA DEL COLEGIO   El martes 21 celebramos

+ View

07.09.2015

DÍA DEL MAESTRO 2016

  viernes  05 de julio El viernes

+ View

10.05.2015

DÍA DE LA MADRE 2016

  CELEBRACIÓN DÍA DE LA MADRE 2016 04 y 06

+ View

10.05.2015

DÍA DEL PADRE 2016

    Día del padre   Jueves 16

+ View

Lo mas Popular

APERTURA DEL AÑO ...

  APERTURA DEL AÑO ACADÉMICO   ...

+ View

CONCURSO NUEVA ACRÓPOLIS ...

Los alumnos de los elencos de flautas y banda de ...

+ View

DÍA DE LA JUVENTUD 2016

El miércoles 21, los alumnos de 1° a 5° de ...

+ View
Scroll to top